En la distancia, bajo un baobab, unos cuantos representantes de los 10.000 elefantes de Ruaha, la población más grande en ningún parque de África oriental, protegen a sus crías. Algo menos famoso que Katavi en cuanto a naturaleza virgen, pero mucho más accesible, Ruaha protege una vasta superficie del terreno semi árido que caracteriza la Tanzania central. Su arteria principal es el gran río Ruaha que transcurre por el límite oriental en un torrente que se desborda durante la época de lluvias, pero que se diluye poco después en una serie de preciosas pozas rodeadas de roca y arena.
Una buena red de caminos sigue al gran Ruaha y sus afluentes estacionales, donde, durante la estación seca, impalas, cobos y otros antílopes arriesgan su vida por un trago de preciosa agua. Y el riesgo es considerable, no sólo por los grupos de más de 20 leones que reinan en las sabanas sino que también por los guepardos que acechan las llanuras abiertas y los leopardos que se esconden entre los matorrales. Esta impresionante cantidad de grandes depredadores se ve aumentada por la hienas rayadas y las hienas moteadas, al igual que por varios grupos de perros salvajes. La anormal alta densidad de antílopes es función de su situación, en transición entre la sabana de acacias de África oriental y el bosque de miombo de África del sur. Aquí podemos encontrar la gacela de Grant y el pequeño kudú en la parte más meridional de su hábitat, acompañados de los antílopes de sable y una de las mayores poblaciones del gran kudú del éste de África, el emblema del parque, reconocible por sus magníficos cuernos en forma de sacacorchos. El mejor momento para ver depredadores y grandes mamíferos es durante la estación seca, desde mediados de Mayo a Diciembre. Para ver aves, flores y vegetación exuberante, durante la época de lluvias, entre enero y abril. Al macho de gran kudú se le ve con mayor facilidad en el mes de Junio.


