Con un paisaje definido por Ernest Hemingway como «el más encantador de África», el lago, de 50 km de largo, se extiende en la base de una de las laderas doradas del valle del Rift. Desde la puerta de entrada la carretera cruza una zona de vegetación tropical donde cientos de babuinos se reúnen a ambos lados de ella, monos azules saltan entre las ramas de árboles caoba, antílopes caminan entre las sombras y cálaos gritan desde las copas de los árboles.
Contrastando con la intimidad del bosque las praderas se extienden hacia los picos volcánicos azules que se alzan desde las llanuras Masai. Grandes manadas de búfalos, ñúes, y cebras se reúnen en estas praderas, al igual que las jirafas. Las líneas de acacias son los lugares de caza predilectos de los legendarios leones del Manyara, famosos por subir a los árboles, y de impresionantes elefantes. Escuadrones de mangostas corren entre las acacias, y el pequeño dik-dik se oculta en su sombra.
El lago Manyara también es la perfecta presentación a las aves de Tanzania. Se han catalogado más de 400 especies, entre las que se incluyen los flamencos rosados en su migración perpetua, al igual que pelícanos, cormoranes y cigüeñas. Para ver grandes mamíferos es preferible visitar el parque en la estación seca, entre Julio y Octubre; para ver aves, visitar las cataratas y pasear en canoa es mejor durante la estación de lluvias, entre Noviembre y Junio. Uno de los principales atractivos de Manyara es la posibilidad de realizar un safari nocturno dentro del parque, con el fin de ver una serie de animales que permanecen escondidos durante el día.


